Ana Cirera.

Las necesidades formativas en el área de las tecnologías de información y de comunicación

El Plan Nacional de Reformas (PRN) español contempla, entre sus diferentes objetivos, la transición a la Sociedad de l información en convergencia con la Unión Europea. Para ello, se consideran líneas estratégicas preferentes la formación y capacitación del capital humano para afrontar los nuevos retos del sistema productivo, y desarrollar acciones estratégicas que contribuya a la innovación y desarrollo.

La capacidad innovadora de un territorio viene condicionada por el desarrollo y características del sistema de innovación regional (SIR). Entendido éste como proceso de generación, divulgación y explotación del conocimiento en un territorio concreto con el objetivo de fomentar el desarrollo regional (Landabaso y otros 1999). Desde el punto de vista empresarial, no todas las empresas compiten o pretenden competir en los mercados internacionales, pero sí deben de encontrar en ellos una referencia al cambio y a la superación propia para adaptarse a los nuevos entornos. Todo esto lleva implícito el “ser diferente” y, en última instancia, esto se consigue a través del conocimiento, la cooperación para ser más “fuertes”, la incorporación y desarrollo de nuevas tecnologías, la inversión no sólo en capital físico sino en factor humano, potenciando el mismo a través de la formación y evitando la obsolescencia de conocimientos y aportando capacidad y propensión a innovar de los distintos agentes económicos.

En este sentido, podemos a analizar las Directrices 8 y 9 del PNR, que son las más directamente inciden en estos factores. Estas son: Facilitar la innovación en todas sus formas, facilitar la difusión y la utilización eficaz de la TIC, y construir una sociedad de la información plenamente integradora.

Las empresas y otro tipo de entidades productivas, tanto públicas como privadas, son las principales consumidoras de innovación. Ya en el año 2002 tres cuartas partes de las sociedades mercantiles contabas con acceso a Internet (74,8%), creciendo hasta alcanzar un 86,78% en 2006.

Por otro lado, la mayor parte de las empresas han incorporado las tecnologías de la información y comunicación en la gestión de las empresas, por lo que se han modificado sustancialmente los procesos y requerimiento de los puestos de trabajo.

Otro de los indicadores que informa sobre el grado de alcance de las TIC dentro de las empresas es el de uso de comercio electrónico. Esta forma de comercializar bienes y servicios permite a las empresas ganar en eficiencia, oportunidad y calidad del servicio a los clientes. El comercio electrónico se considera hoy día como una de las principales vías para la incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos clave de las empresas andaluzas (un 44,3% las usa como mecanismo fundamental de innovación).

Otras herramientas, como el diseño Autocad también son ampliamente utilizadas para la modernización e innovación de los procesos, al igual que las bases de datos electrónicas interconectadas. En mucha menor medida se emplean nuevas técnicas de fabricación para optimizar el proceso productivo.

No obstante, para ambos indicadores se aprecia una tendencia creciente, congruentemente con la s. Además

Estos son claros ejemplos de nuevas formas de organización y gestión del trabajo, que requiere un capital humano con los conocimientos y habilidades adecuadas. Ante ello algunas de las cuestiones que nos podemos plantear serían las siguientes:

¿Cómo están las empresas detectando las necesidades de formación en tecnologías de información y comunicación asociadas a sus puestos de trabajo? ¿Se está optando más por la sustitución de trabajadores con esos conocimientos y habilidades que al reciclaje?

¿Cómo están asumiendo los trabajador@s el nuevo modelo productivo? En concreto, ¿la población desempleada tiene actitud y acceso a una formación de calidad que le permita adaptarse a estos cambios?

 

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