Por Miguel Angel Rodriguez.

El entorno siempre está influyendo en la manera en que actuamos. Reflexionaba, partiendo de las ideas de Teemu Arina sobre la formación, cómo el cambio que se está produciendo en los lugares donde aprendemos. Para aprender existe un primer lugar, que conocemos desde la infancia, que es el colegio. En éste lugar concebimos la formación como un proceso (lento), evaluado contra un estándar preestablecido (y acreditado), y que se basa en el esfuerzo y lamentablemente, en la memorización de conceptos. A medida que nos incorporamos en el entorno laboral, no abandonamos este primer lugar, al que acudimos de vez en cuando (muy de vez en cuando por la crisis) cuando asistimos a un curso presencial o decidimos hacer un master o un curso de especialización. Pero aparece un segundo lugar, igual de relevante para aprender, que es el trabajo. En este contexto el aprendizaje es rápido y desestructurado,  dirigido por necesidades de desempeño, de actuar y conseguir resultados. Los compañeros y la información son claves para  aprender y para sobrevivir, mejorando nuestra empleabilidad.

Pero la evolución de internet, que en principio surge como un canal de éstos dos lugares anteriores, cambia hacia un contexto más complejo. Un contexto compuesto por personas que crean enlaces, conexiones. Donde utilizamos aplicaciones, información, y dispositivos móviles y en el que el ocio juega un papel importante. Este entorno es el tercer lugar, el entorno digital, que es donde ocurrirá una gran parte de nuestro aprendizaje. Internet deja de ser un medio para formarnos en el trabajo o en la escuela y va tomando su propia consistencia para convertirse en el tercer lugar, donde se aprende guiado por nuestros intereses, la estructura se configura a medida de nuestras necesidades y es la comunidad el actor principal de nuestro aprendizaje.

El e-learning, tal como lo entendemos actualmente, dejará de ser una categoría de la formación académica o corporativa, para pasar,  de forma casi imperceptible, a integrarse en éste nuevo entorno, el nuevo contexto digital, que es ubicuo en su concepción, situado en algún lugar de la nube con nuestras preferencias de información profesional y de ocio, y con la capacidad de generar una experiencia de aprendizaje tan real como la vida misma

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