Por Miguel Angel Rodriguez

Quería glosar en éste post un artículo del Canadiense Stephen Downes  que es unos de los investigadores más relevantes en el campo del aprendizaje y la tecnología. En uno de sus blogs (“half an hour”) resumía las conclusiones de un congreso ocurrido recientemente en Canada sobre moodle (la plataforma de gestión de la formación de software libre). Su titulo anticipaba los cambios: el futuro del e-learning está en el crodwsourcing ( que es el término para definir a la comunidad, la multitud, como fuente de información, contenidos y preferencias).

 

El cambio que se está produciendo lo acuñó muy bien Bersin con el concepto “we-learning”. Para algunos este nuevo “eslogan” puede parecer un cambio pequeño, una frase afortunada de márketing, pero creo que tiene un gran calado. El we-learning implica que es la comunidad de alumnos, de instituciones y profesores son actores clave de la formación, compartiendo contenidos, actividades y entendiendo que cuando hacemos algo digital nuestra audiencia no sólo son los que reciben el curso, sino todos aquellos que forman parte de la red social de nuestros alumnos. Hacemos we-learning cuando permitimos al alumno “seguir y ser seguido”, cuando marca y valora los recursos, comentarios y contenidos que encuentra en la red y los comparte con el resto de sus compañeros. Cuando le damos al que aprende la capacidad de ser “co-creador” del contenido de un curso, valorando sus aportaciones, para que sirvan no sólo a su grupo, sino de toda la comunidad. Cuando es el grupo el que genera herramientas de soporte, que permiten a cada alumno dirigir y gestionar su proceso de formación. Cuando existen herramientas que permiten que los alumnos enseñan a otros alumnos.

El cambio también afectan a la pedagogía, donde toda una nueva forma de entender el entorno digital está cambiando los métodos de enseñanza para que sean más personalizados, diseñadas en torno a actividades ligadas a la trayectoria profesional del alumno. El cambio afecta a los profesores que refuerzan su rol de facilitador y en el que su papel de evaluador de conocimientos se realizará con herramientas y entornos creados y diseñados por la comunidad.  Downes también menciona el cambio que se está dando en la tecnología, en el que la información sobre el alumno residirá en un mismo sistema en la nube y con la posibilidad de ser compartida con otros usuarios. El repositorio global permitirá al alumnos “suscribirse” y personalizar los contenidos, hace que el aprendizaje se mueva de un entorno genérico a uno personal. Y por último las acreditaciones que serán flexibles, acordes a nuestras competencias, donde se compruebe qué sabemos y no dónde lo aprendimos, en un enfoque centrado en las habilidades y los logros conseguidos.

Estas y otras muchas ideas y debates están marcando un camino nuevo de entender la formación on-line, en el que tanto la educación como la formación en la empresa se centrarán en los próximos años.

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