Por Ana Cirera

La formación debe entenderse como un derecho, así como un deber, tanto de las organizaciones como de la población trabajadora.

En este sentido, se puede contrastar que el comportamiento organizacional demuestra que este tipo de consideraciones están siendo tenidas en cuenta por la gran mayoría de empresas como estrategia directiva. Sólo en un primer vistazo, la negociación colectiva en España reguló en 2008 las condiciones de trabajo de 10.916.000 trabajadores, y casi el 60% de los convenios colectivos contemplan en su clausulado un capítulo concreto o, al menos, algunos artículos dedicados a regular la formación en la empresa como derecho y deber de las partes afectadas –empresas y trabajadores/as.-

La formación que se incluye en los textos de los convenios colectivos viene a responder  más adecuadamente a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras en materia formativa y a los cambios del entorno productivo.

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Por Ana Cirera.

El contexto histórico plantea una serie de exigencias que las organizaciones (públicas y privadas) deben cumplir para permanecer en el círculo de la supervivencia. Así, una organización se posiciona desde una perspectiva de eficacia y competitividad si cuenta con un activo humano preparado y capaz de gestionar el cambio. La formación aspira al cambio sobre la base de:

  • las actitudes,
  • los comportamientos,
  • y los conocimientos.

Formación y conocimiento son, por tanto, conceptos diferenciados aunque están necesariamente vinculados. (más…)

Por Marta Toran.

Hoy he leído la leyenda persa de “Los tres príncipes de Serendip” que fue el origen del término Serendipity o Serendipia en castellano. El término se aplica a aquellos descubrimientos que ocurren por casualidad: desde el principio de Arquímedes (¡Eureka!) a la Penicilina de Fleming, los post-it de 3M o las numerosísimas predicciones de Julio Verne…

Pero el cuento sobre los príncipes sabios deCeilán tiene mucha miga. Porque cuenta como los tres hermanos se metieron en un buen lío por su brillante capacidad de descubrir o adivinar a través de la observación. Como casi nadie aplica esta capacidad, sólo la suerte les libró de la condena a muerte.

ArquímedesPasteurJulio Verne o el ingeniero de 3M, sabían extraer conclusiones de lo que el azar cruzaba en sus caminos y lo aplicaban a su trabajo.

La serendipia es un término muy relacionado con el aprendizaje (observar, analizar, deducir y aventurar hipótesis…) y muy utilizado por los gurus actuales del e-Learning –Teemu ArinaJay Cross – cuando hablan de aprendizaje informal y aprendizaje invisible.

En la red está todo el conocimiento como una inmensa biblioteca y lo mejor que tiene es que, a pesar de ser inmensa, permite encontrar el conocimiento que buscamos.  (más…)

Por  Miguel Angel Rodriguez

Aparte de las bromas, este “hype” (subidón en castellano) no debe evitar que tratemos al social learning como algo importante para la formación con tecnología porque:

1. Aunque el aprendizaje es y ha sido siempre social, ahora es un elemento clave para la conexión, de personas, de ideas, de lugares y actividades que pasan cada día en la web. Desde facebook a los rss, pasando por twitter, quora o foursquare son herramientas que fomentan y generan conexiones útiles para el aprendizaje

2. El énfasis en lo social pone de manifiesto que es la persona en su contexto concreto donde debemos actuar para fomentar y particularizar la personalización necesaria en todo proceso de aprendizaje.

3. El aprendizaje social viene a romper el modelo de formación que heredamos de la escuela en la que nuestro trabajo es aprender de los libros, para memorizar y evaluar. El componente social cuando cambia la dinámica hacia compartir y extender el aprendizaje, que son dos elementos clave para acercar la formación a la aplicación. (más…)

Por Ana Cirera:

Las necesidades de formación del personal de las instituciones han cambiado en los últimos años, ello es un hecho contrastable a través de las demandas formativas, cada vez menos genéricas y más orientadas no solo a conocimientos técnicos, sino a habilidades de negociación, trabajo en equipo, gestión del conocimiento, etc.

Así, hoy en día ya no sólo importa la densidad de un currículo en cuanto a conocimientos especializados adquiridos, sino que se empiezan a tener en cuenta otro tipo de capacidades más “sociales”. Las grandes empresas marcan el camino a seguir en las políticas de recursos humanos cuando hablan de capacidades relacionales (las capacidades “blandas”) como nuevos criterios y habilidades a desarrollar.

Incluso, en el mundo académico se habla de una nueva categoría de capital: el capital social, entendido como “la capacidad que tiene un grupo social determinado para adquirir información, incorporarla a procesos económicos propios y gestionar tales procesos”[1]. En este sentido, es interesante que las personas encargadas de definir el contenido de los cursos de formación continua tengan en cuenta estas nuevas tendencias. (más…)